El antes y el después de una sociedad que está cada vez más desvalorizada, y que los únicos medios de diversión son placeres que perjudican a la salud.
Diversión adolescente: el antes y el después.
Antes, cuando nuestros padres realizaban reuniones en las casas, iban a bailar o simplemente salían con sus amigos, jamás hubo ningún problema con el alcohol o las drogas, es más se divertían de una manera muy “sana”. Pero… ¿qué sucede ahora? Ahora, sucede todo lo contrario, las palabras fiesta o diversión están bastante desvalorizadas por los jóvenes, ya que estas son sinónimos de alcohol y drogas. Se les hace sumamente imprescindible que en sus fiestas haya alcohol, ya que ellos consideran que si no hay ninguno de esos dos “detonantes” no hay fiesta. El problema no es que ellos tomen, se diviertan y disfruten de una agradable noche con amigos, el problema es otro completamente diferente y mucho más complejo, este se refiere y se enmarca en el concepto de la palabra que mencionamos anteriormente “detonantes”, la gravedad de este asunto, justamente, es que los jóvenes consumen paralelamente ambos y para el organismo es como una gran bomba.
En los últimos años se han detectado cada vez más casos de jóvenes internados por la consumición en exceso de ambas sustancias. El consumo excesivo de estas, lleva a comas alcohólicos que pueden causar la muerte. Es por esto, que en su momento se implementó la medida de que a cierta hora, no se diera más alcohol en los boliches, pero el problema se presenta en que no se tuvo en cuenta que fuera de los boliches, hay miles de almacenes abiertos, donde lo mismo ellos pueden comprar estas sustancias. Luego, también se implementó que los locales comerciales no le vendieran alcohol a los menores de 18 años, pero tampoco se tuvo en cuenta de que los padres, amigos o hermanos mayores pueden comprárselo.
¿Una vía de escape?
Otro punto a tener en cuenta en esta problemática, es que muchas veces la sociedad los discrimina porque se pregunta por qué tienen que divertirse de esa manera o por qué tienen que causarle daño a terceros e incluso a ellos mismos, pero la sociedad no se pregunta cuál o cuáles son las situaciones por las que miles de jóvenes entran en contacto con estas sustancias. Como lo mencionamos antes, en la mayoría de los casos lo hacen por diversión, sin saber que se están causando un grave daño, porque tienen que demostrar que son “los mejores”. Pero en muchos, lo hacen por diversas situaciones, por ejemplo familiares, ya que mediante estas sustancias encuentran una vía de escape para los problemas que viven día a día en sus hogares, además, por supuesto ni hablar de las amistades, que con el afán, como dijimos anteriormente, de ser “los mejores”, llevan o impulsan a los otros a probar estas sustancias o como quien diría a jugar su juego.
A modo de conclusión,
Cabe destacar que no son todos los jóvenes los que están involucrados en estos problemas, y que hay que saber decir NO frente a situaciones que pueden ser riesgosas para la salud, y lo peor de todo de las que no se puede salir nunca más. Por otra parte, las familias deben tener una estrecha comunicación con sus hijos, lo que va a ser de gran ayuda, para evitarle serios problemas.
"Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza ninguna para lo porvenir"; ¿qué es lo que esperas para tu futuro? LA DECISIÓN ESTA EN VOS.
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